Caballo de Troya (J.J Benítez)

Convulsionados compatriotas, incorporo esta nueva pestaña en el blog, porque no quiero negar a algún despistado que se pierda por aquí la posibilidad de conocer a este Gran hombre que es Juan José Benítez , en lo que creé y piensa.

Aunque no puedo decir que mi estancia por periodo de un año en cárceles de Marruecos fuera ninguna Tragedia Griega, si que puedo asegurar que el descubrir en la biblioteca de una de ellas ” Caballo de Troya I,II yIII” (voy por el VII), fué el mejor de los bálsamos. Sobretodo, porque desde un principio me creí a pies juntillas todo lo que leía, pues ya venía admirando a Benítez desde jovencito y a pesar de sus pocas apariciones públicas.

¡Y vaya lo que leía!,…Y yo que seleccioné el libro pensando en pasar un buen rato reviviendo de nuevo la Historia del asedio de Troya. Estupendo que encima fuera sino el primero, el segundo o tercer libro que tuve la suerte de elegir de los 150 que leí ese, sobretodo, cultural año. (Ahora que recuerdo,… en cuanto a Caballo de Troya I, no selecioné nada, me alargo el libro el musulmán encargado de la biblioteca y me hizo un gesto moviendo el brazo estirado con el libro en su mano, como diciéndo, cógelo te va gustar.

Gracias de todo corazón hermanito musulman.


Como os digo, no quiero negarle a nadie con los tiempos que corren la posibilidad de encontrar en las páginas de “Caballo de Troya”  ese elixir de la eterna juventud que es lo que en definitiva es caballo de Troya,… Intentar ayudar a quién quiera que sea a huir de cualesquiera de las cárceles emocionales, psicológicas o de otro tipo tan abundantes en la actualidad y que pueden mal- inducirnos al mas miserable de los suicidios individuales y/o colectivos.

Me imagino los métodos de J.J. Benítez para crear  “La Nueva Biblia”. Un ochenta por ciento sale de narrar y evocar las fuentes de esta, que es el “Diario del Mayor” y el resto, del resultado de mezclar los muchos e impresionantes Dones que Dios le dió y que junto a sus especulaciones imaginativas y meticulosas investigaciones, sumado a lo que van siendo bastos conocimientos basados en la experiencia,  resulte que fácilmente sean también ciertas. Como poco, por ahí va la cosa, salvo algún detallito que se pueda escapar.

He leído hoy un escrito en Patriotas.es, en el que un camarada apoyándose en que el Papa Benedicto XVI  ha realizado una serie de valientes y cristianas acciones, entre ellas las de restablecer la verdad sobre lo sucedido con los Templarios; pues nos dice este camarada que esos hechos nos confirman sin ambajes la ceguera sin razonamiento con la cual deberíamos seguir al Papa de Roma. Y que nos hacen poco menos a los que no lo hacemos, que merecedores de todo tipo de males. Bueno, exagero un poco.

Si nuestro compatriota tiene la bondad de entrar en el blog de Benítez , descubrirá con ello otra diferente visión de la Cristiandad,… Revolucionaria, perdona nada y divertida; a la par que milagrosamente interesante si nos sumergimos en la lectura de la “Nueva Biblia” que es “Caballo de Troya” y cuyas fuentes a buen seguro ayudan enormemente a evolucionar a este ilustre compatriota que es JJ Benitez y a todo aquel que las lea. Quizás llegue a comprender nuestro amigo, de que existe ciertamente la posibilidad de estar equivocado en todo eso que tan brillantemente nos narra.

En mi caso, ya no sabía si era católico, terrorista o budista, hasta que de nuevo las circunstancias me obligan a recurrir a alguien de los que sé, que con sus increíbles hallazgos y subsiguientes conclusiones no me va a fallar.

Invito a nuestro bienintencionado amigo que reflexione sobre la conveniencia o no y lo que significa tanto lujo y parafernalia en el Vaticano, empezando por el anillote del Papa, que daría de comer a todos los niños de África durante 10 años y que me dá 100 patadas en los huevos cada vez que se lo veo puesto, por lo que evito ver al “Sucesor de San Pedro”.

El hecho de que alguien piense que lo voy a admirar y respetar porque sí , cual campesino del medievo, por las joyas que lleva, ya me ofende,…

También me mosquean entre otras muchas cosas, el hecho de que podamos encontrar” compases y cuadrantes” entre otros lugares, en el Monte de las Bienaventuranzas en el Vaticano y de que un “cejatero español”, sea quién le aconseje en los asuntos relacionados con España, que así nos va y de vete a saber que chalauras mas.

¿El hecho de que a este Papa le haya dado por lo que puede ser perfectamente una campaña de imagen  necesaria para que no sucumba el Catolicismo  antes de su definitiva mutación acorde a un Plan Final, hace que los anteriores Papas se conviertan en unos deleznables sinvergüenzas dada su sacrantísima alta  responsabilidad al no haberlas efectuado, pudiendo haberlo hecho?,…¿Cuantas mentiras y canalladas mas se ocultan y de que calibre?,…¿Se siguen produciendo?,…¿Se siguen ocultando?,…

No lo sé  camarada, pero aunque no supiese lo que te participo y lo que no, todo este montaje que se traen por Roma desde hace siglos como poco, pondría en prevengan al mas pintado  y al mas despreocupado si realmente se lo plantea seriamente y sin ganas de esconder la cabeza bajo el Ala.

También cabría preguntarse si con un PAPA que sabe cumplir con su verdadera misión, el Cristianismo estaría tan de capa caída y lo que caerá,… y las mezquitas susbstituyendo iglesias entre otras cosas. A mi no me pasaría, te lo aseguro y no soy nada. Pero si estoy en su lugar, eso no pasa.

En definitiva, estos son mis pensamientos para pedirte que comprendas que no me creo ni apoyo, ninguna decisión de la Santa Sede en este, ni en ningún otro asunto.

No quiero ser ningún Hooligan colaboracionista, ni súbdito subyugado por leyes ampara Dioses-Humanos. Lo cual no quiere decir que no crea en la capacidad de cambio y perfeccionamiento de los seres humanos, por muy difícil que sea esta deseable virtud en nuestros días, de ver y constatar.

PD: Os adjunto esta entrevista con JJ. Benitez con la esperanza de que os guste lo suficiente como para entrar en su blog y conozcáis ciertamente a tan interesante ser humano.

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Caballo de Troya. Es el nombre de una operación secreta de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos que en 1973 situó a dos astronautas en el año 30 de nuestra era. Un viaje al pasado, a la Palestina de Jesús de Nazaret, cuyo objetivo era conocer de primera mano la vida, obra y pensamiento del Hijo del Hombre. Los protagonistas de este salto son Eliseo, piloto que durante los “saltos” al pasado permanece casi todo el tiempo en el módulo espacial que se instaló en el Monte Olivote, y Jasón -el Mayor-, que se convertirá desde entonces en testigo presencial de la vida, Pasión, Muerte, Resurrección y “ascensión” del Galileo. El diario de las memorias de este último acabaron en manos del autor que traza el perfil más humano, completo y riguroso del rabí.

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Entrevista a Juan José Benítez

“Hay que dudar de todo”

Nunca se ha conformado con las versiones oficiales este navarro universal. Y es que para él, el periodismo y la vida misma deben estar gobernados por las preguntas; “Dudar es el estado natural del hombre”, nos asegura durante la larga entrevista que mantuvimos en el Hotel Marriot de Wadi Mussa, a escasos kilómetros de la milenaria ciudad nabatea de Petra. Es quizá por ello que, desde los inicios de su andadura en el mundo de los libros en 1975, sus trabajos se centraron en temas “malditos”. Cuando nueve años después publicó su primer Caballo de Troya, a sus espaldas remolcaba ya -y no como una losa, sino como un hito- un total de 16 libros que lograron interesar a millones de personas por el misterio de los OVNIs. A partir de entonces aparecieron otros 35 títulos más que embriagaron a la otra mitad con sus enigmas favoritos y la biografía de Jesús de Nazaret desde otra perspectiva: “Hay que dudar de todo. Y cuanto más sagrado sea algo, todavía hay que dudar más”. Un lema vital que no ha abandonado en 35 años de búsqueda a lo largo y ancho de los más de cuatro millones de kilómetros recorridos durante sus investigaciones.

Caballo de Troya 8 muestra al Jesús más auténtico y desconocido: “Es un Jesús que rompe moldes”. No obstante, discurre en torno a un momento fundamental de su vida: el bautismo de la mano de Juan el Bautista, el posterior retiro al desierto y las primeras prédicas a sus seguidores. Pero claro, ni fue un bautismo normal, ni el retiro en las arenas y las tentaciones del demonio existieron, ni el Bautista -de nombre real Yehohana- era el personaje etéreo y sobresaliente que nos ha legado la historia y la tradición, sino alguien a quien hoy llamaríamos loco, lo que no es óbice para que tuvieran lugar a su alrededor sucesos de lo más extraño. Precisamente, alrededor de este peculiar individuo giró el comienzo de nuestra conversación…

¿Que visión propones sobre él en Caballo de Troya?

El lector encontrará una imagen diferente a los que nos dice la religión y la tradición. Se trataba de un hombre con un desequilibrio mental importante, con unas ideas sobre su destino y sobre Dios muy distintas a las que nos han contado. Lo que ha llegado hasta nosotros es una caricatura, porque Yehohana, que así se llamaba, era un personaje con unas ideas que, en realidad, eran opuestas a las de Jesús.

Lo que se percibe en la obra es que el Bautista tenía una imagen de Dios fundamentada en ese Yavé vengativo y cruel que aparece en el Antiguo Testamento. Pero Jesús rompe con esas ideas. ¿Quizá es ese uno de los mensajes de Caballo de Troya?

Es la clave. A Jesús no le entendieron absolutamente en nada. Él vino a decirle a la gente de su tiempo y del futuro que Dios “no es lo que usted cree, sino algo muy diferente: usted es inmortal y no necesita condiciones para seguir siendo inmortal”. Para mí, esa es la piedra angular del mensaje de Jesús pero, por desgracia, las religiones no han entendido nada y siguen practicando esa servidumbre moral según la cual “usted debe ser bueno porque, de lo contrario, no irá donde tiene que ir”.

El problema es que a nivel institucional, la imagen de Dios que sigue predominando es la del Yavé que pregonaba el Bautista…

¡Claro! Porque ese Yavé satisface intereses de grupo. Las instituciones, sean judías, católicas o protestantes, desean mantener a sus seguidores sujetos a una serie de doctrinas y comportamientos. Lo que Jesús recordó fue otra cosa. Simplemente decía: “No le estoy pidiendo a usted absolutamente nada. Yavé es pasado”. Lo que planteo en Caballo de Troya 8 es que Jesús nos refresca la memoria y nos presenta un Dios renovador y esperanzador. Es un libro gracias al cual todos los dogmas se caen al suelo.

Precisamente, ahora mismo, tú y yo estamos en Oriente Medio, en una región del mundo en la que queda patente que todavía predomina esa visión del pueblo judío que tenía el Bautista.

Esos mismos problemas siguen presentes. Los ortodoxos judíos continúan esperando a un mesías político, social y religioso que diga: “Señores: Israel está arriba y todos los demás a nuestro servicio. Y si usted no está de acuerdo con esto, se le cortará el cuello y Yavé pondrá el hacha en la mano para cortar el árbol”. Esa es la síntesis del mensaje de Yehohana. Y todavía hoy siguen existiendo millones de personas que piensan que su forma de comportarse en la vida se escribe en clave de hacer el bien o el mal, del cielo o el infierno. No, no es eso de lo que se trata.

En el acto de presentación de tu libro, en el hotel Movenpick del Mar Muerto, recordabas lo importante que realizarlo en un país árabe, ¿por qué?

Porque Caballo de Troya 8 es, en ese sentido, desmitificador, ya que nos presenta a un Jesús de Nazaret cuyos comienzos discurrieron entre árabes. Él empieza a ser lo que fue entre árabes. La lectura que se desprende de todo es un “no a las religiones”. Hay mucha gente que duda y que no sabe qué hacer y entonces se refugia en las religiones. Lo entiendo, pero hay que decirles que se conviertan al arte, que es la verdadera religión, y que duden de las cosas, porque ese es el estado natural del ser humano. Yo lo hago; procuro acostarme todas las noches con dos o tres dudas. No hay que tener miedo a dudar y cuanto más sagrado sea algo, más dudas hay que tener. Si esto se pusiera en práctica, seguramente se acabarían muchos problemas.

“Renuncié a la Iglesia católica en 2005. Lo he hecho por coherencia con mis principios y por ello solicité mi abandono de forma oficial. Tienes un amigo apóstata…”

Quizá porque de hacerlo se agudizaría nuestro sentido común y se forjaría un mayor diálogo al darnos cuenta de que nadie está en posesión de la verdad..

Es que la verdad no existe. Estará en muchos sitios, pero ¿quién la tiene? Si alguien dice que la tiene, quienes están a su alrededor deben salir corriendo de allí. Dios no pone condiciones, y si alguien dice que las pone, entonces, lo dicho: salir corriendo.

Acabamos de visitar Betania en tu compañía, el lugar donde según los jordanos se produjo el bautismo de Jesús de Nazaret. ¿Por qué dudas de esta tradición?

Es el lugar que señalan los jordanos, pero los judíos señalan otro que está situado más al norte. Posiblemente, el auténtico está a mitad de camino. En el libro sugiero que el bautismo pudo tener lugar en el río Artal, un afluente de la margen oriental del Jordán, Jehohana era un hombre muy ortodoxo y aferrado a la filosofía judía. Bajo ese concepto, el Jordán era un río impuro, puesto que se trataba de un río donde se arrojaban cadáveres de animales, lleno de tierra, fango… Es imposible que fuera allí.

¿Propones una lectura distinta del bautismo?

El significado que ortogamos al bautismo es una interpretación que cobra cuerpo con los siglos. El bautismo era un símbolo, por eso entras en las aguas y te sumerges. Era como obtener un certificado. Para Jesús tuvo mucha importancia porque fue como un reconocimiento oficial de su divinidad. Por lo general, se piensa que con el bautismo se perdonan los pecados, en especial el pecado original, que es una de las grandes maldiciones que nos han caído encima. O mejor dicho: que les ha caído encima…

“Soy apóstata… por coherencia”

J.J. Benítez no me dejó tiempo para que le preguntara por qué hablaba sobre los católicos, refiriéndose a quienes pasaron por la pila bautismal, como a “ellos”. De inmediato, lo aclaró con rotundidad: “Renuncié a la Iglesia en el año 2005”.

¿¡Sí!?

Nadie lo sabe: tienes un amigo apóstata. Lo he hecho por coherencia con mis principios. Hay cosas que no comparto con la Iglesia, con la católica y con otras, pero yo pertenecía a esa y solicité mi abandono de forma oficial.

¿Y lo lograste?

Sí. En la fe de bautismo hay una serie de notas al margen que explican las fechas en la que esa persona recibió los sacramentos. Comulgó en tal fecha, se casó en tal fecha, abandonó en tal fecha… Como te digo, es un problema de coherencia. El pecado es una de las grandes mentiras de las religiones. Se puede ofender a los hombres, pero ofender a Dios es imposible. Por mucho que quieras, ni voluntariamente puedes injuriarle. No nacemos con pecado, por eso Jesús, al bautizarse, no hizo en ningún momento representación de arrepentirse de nada.

Bajo esta perspectiva, el bautismo de todos los bebés después de nacer perdería su significado.

Es absurdo. El pecado original es otra invención del ser humano. ¿Cómo puede decir alguien que si Adán y Eva cometieron un error todos sus descendientes son pecadores? Si lo cometieron, seremos víctimas de ese error, pero no pecadores. No hay que confundir términos. Con todos mis respetos: es ridículo, porque de ser cierto eso significaría que quien lo piensa así está empequeñeciendo a Dios.

Otro de los temas que desmitifica Caballo de Troya 8 es el retiro al desierto y las tentaciones del demonio.

De sólo pensarlo entra una risa nerviosa. Todo lo que se dijo al respecto fue un malentendido propiciado por las primeras comunidades cristianas porque había que satisfacer una serie de intereses. Pasó con muchos asuntos. Pedro dijo unas cosas y Pablo dijo otras, pero como eran judíos, nadie podía ir en contra porque entonces se acababa el negocio. ¿Cómo iba a retirarse Jesús al desierto? Si donde estaba ¡no había desierto! Es un tema con mucha simbología, pero en realidad se retiró a reflexionar.

“Jesús era un revolucionario. Bastaba con que alguien le prohibiera algo para que lo hiciera. Si volviera, iría contra todo lo sagrado”.

Si Jesús volviera, ¿qué haría?

Por supuesto, no entraría en el Vaticano. Era un revolucionario del pensamiento. Bastaba con que alguien prohibiera algo para que lo hiciera. Si Jesús volviera, que no lo creo, ahora sería fumador, porque a los fumadores se les persigue. E iría contra todo lo sagrado, porque de lo sagrado es precisamente de lo que hay que dudar.

Y en esa hipotética vuelta, ¿a qué corriente religiosa se adscribiría? ¿Al Opus Dei, a los Legionarios de Cristo o formaría parte de la teología de la liberación…?

Estaría lejos de todos esos movimientos. No practicaría ninguna religión. Practicaría el arte, sería un consumado seguidor del arte. Él no creó nada que se pareciera a una religión.

A veces, da la sensación de que el mensaje de Jesús lo practican mejor algunos ateos que los propios creyentes…

Puede ser, porque todos los que tienen alguna duda igualmente tienen la mente abierta. Los que no dudan tienen su mente cristalizada y ese es el gran peligro, pero hay gente que no quiere ni oír hablar de esto. Me he encontrado con muchas personas conservadoras que me dicen: “Me conformo con que el cura me diga lo que tengo que hacer… Voy, me confieso y comulgo. Además, si puedo ir a misa el sábado y mequito así la obligación de ir el domingo, pues mejor”. Pero, por otro lado, hay muchas personas que tienen dudas permanentes y que atraviesan momentos de oscuridad. Algunos de ellos descubren en Caballo de Troya estas ideas, ven que todo está más cerca y les ayuda. Por desgracia, lo que prevalece es la imagen de Jesús con cara de fiscal… ¿Por qué no existe ninguna representación de Jesús riéndose?

A este propósito, recientemente se efectuó en Estados Unidos una encuesta en la que se preguntaba en qué tipo de Dios creía la gente: si era un Dios justiciero, si era un padre severo o un ser compasivo. ¿Cuál hubieras elegido tú?

Ninguna de las tres.

La mayor parte eligieron la imagen del padre severo…

Muy significativo. A Dios no se le ofende, no es piadoso, ni severo, ni vengativo, ni ninguna de esas cosas. Es el amor = acción. De todas formas, creo que le encanta que imaginemos cómo puede ser, porque la imaginación es lo más próximo a la divinidad. Ningún ser vivo tiene la capacidad de imaginar que poseemos los seres humanos. En realidad, cuando nosotros imaginamos es cuando podemos estar mirando a los ojos de Dios.

Las huellas de Jesús de Nazaret condujeron al investigador J.J. Benítez a Jordania. En estas áridas tierras Jesús estuvo gran parte de su vida, un periodo histórico que reclama y recuerda en Caballo de Troya 8.

Después de ocho entregas de Caballo de Troya, ¿te quedan muchas cosas por contar de cara al noveno y último?

Quedan una pocas. Me fascinan algunas curaciones, que son fantásticas. Creo que este hombre llegó a curar en algunas personas el síndrome de Down y eso es algo extraordinario, porque significa un cambio cromosómico a todos los niveles, también hay momentos del buen humor de Jesús que me fascinan, porque rompía moldes. En este sentido, el octavo es un libro que incluso a mí mismo me ha dejado muy sorprendido.

En este libro narras parte del comienzo de su vida pública. Ya está entregado bajo notario el final de la saga. ¿Continuará esa narración en el siguiente?

Sí, con una sorpresa final. Algunos se acordarán de mi padre y otros de mi madre, pero no te puedo decir más. Es una sorpresa… ¡Una sorpresa de verdad!

La octava entrega de Caballo de Troya ya está encaramada en los puestos más altos de las listas de ventas de medio mundo. Tras la presentación de su nuevo libro en Jordania, J.J. Benítez viajaba a Venezuela como primera escala hacia otros países de América. También ahí aguardan con impaciencia a que llegue el noveno y último Caballo de Troya para conocer algunos de los momentos más inquietantes y misteriosos de la vida de Jesús y ese sorpresivo final. Si se cumplen sus planes, será en octubre de 2008.

Antes, continuará investigando y viajando por medio mundo, pero no a mucho tardar volverá a su disciplina germánica en la casa que tiene frente al mar, “al sur del sur”, en Zahara de los Atunes -Cádiz-. Mañana tras mañana -“las tardes las dedico a leer, a documentarme y, si puedo, a dibujar” -desde las ocho hasta las tres tecleando su vieja máquina de escribir Olivetti, “Nada de ordenadores. Sé de las ventajas de la informática, claro que lo sé. Pero necesito tocar las cosas, sentir el papel, oír las teclas. No traiciono a las Olivetti… porque son mi vida”. Toda una vida de escritor y periodista. Gracias…

viernes 11 de junio de 2010

La obsesión de la Masonería por el número 3

Uno de los misterios que nunca me ha dejado de intrigar es la obsesión de la Masonería y sus derivados illuminati por el número 3.

Remontándonos a los tiempos de la Revolución Francesa observamos ya el trinitario número en la división que Montesquieu realizó de los poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. ¿Por qué tres y no dos o cuatro o cinco?

Igualmente obsesionado con el tres se muestra uno de los símbolos masónicos más destacados: el triángulo con el ojo en el centro que todo lo ve… o su versión tridimensional en forma de pirámide.

Considerando al 3 no como cantidad, sino como guarismo, lo vemos repetido en la cifra 33: 33 suelen ser los grados masónicos ordinarios; 33 es la suma que el masón Gaudí daba como resultado en los cuadrados mágicos con los que adornó algunas de sus obras; 33 son los días de indemnización por despido que el Gobierno de títeres masónicos de Zapatero intentan imponer en nuestro atribulado país… ¡y hasta 33 es la edad que pretenden atribuir a Jesús cuando fue crucificado!

Esta última referencia al cristianismo viene a cuento porque es muy posible que la Masonería (o su organización antecesora, que muchos remontan a época egipcia e incluso mesopotámica) introdujera esa misma obsesión por el 3 en el Cristianismo: el más claro ejemplo es la Santísima Trinidad: la constante repetición del lema “tres personas divinas en un solo Dios verdadero” que, en los Evangelios, no aparece con tanta claridad, pero que el Catolicismo no deja de repetir machaconamente una y otra vez…

¿Es quizás esta obsesión por el tres una prueba más de que las creencias predecesoras de la Masonería se introdujeron, desde el principio, dentro de los dogmas que impregnaron a la Iglesia?

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